Desde volcanes y arquitectura tradicional hasta islas, manglares, zonas arqueológicas y
comunidades frente al mar, este estado es hogar de varios destinos con características que los
hace diferentes y únicos a la vez.
Ahuacatlán, Amatlán de Cañas, Compostela, Ixtlán del Río, Jala, Mexcaltitán, Puerto Balleto, San
Blas y Sayulita ofrecen un gran abanico de historia, cultura y paisajes.

Hay destinos en nuestro país que son reconocidos por una sola imagen. En cambio, en el estado de
Nayarit, el paisaje se transforma conforme avanza el camino.
Este estado tiene nueve Pueblos Mágicos, la mayor cantidad para un estado del país: Ahuacatlán,
Amatlán de Cañas, Compostela, Ixtlán del Río, Jala, Mexcaltitán, Puerto Balleto en las Islas Marías,
San Blas y Sayulita. Estos lugares ostentan el nombramiento otorgado por la Secretaría de Turismo
federal a los destinos que conservan un valor histórico, cultural o natural especial. Además, cada
uno comparte una particularidad: la diversidad que existe entre ellos.
A lo largo y ancho del territorio nayarita es posible pasar de una población rodeada por montañas
a una comunidad costera, de vestigios prehispánicos a una antigua colonia penitenciaria
convertida en espacio de conservación y de calles empedradas a escenarios naturales que reflejan
la diversidad del estado.

Entre volcanes, historia y arquitectura
Al sur del estado se ubican cuatro de estos nueve destinos mágicos. Se trata de Ahuacatlán,
Amatlán de Cañas, Ixtlán del Río y Jala, los cuales conservan gran parte de la identidad de las
poblaciones del interior nayarita.
Ahuacatlán es un poblado con alma colonial que se encuentra a los pies del volcán El Ceboruco y
mantiene una relación histórica con el antiguo Camino Real que comunicaba el puerto de San Blas
con Guadalajara. Este destino combina historia, cultura y tradición en sus templos coloniales, su
plaza y sus fiestas patronales, que muestran la riqueza de un lugar que ha sabido conservar su
esencia a lo largo del tiempo.
También es tierra de sabores auténticos con platillos típicos como tostadas de pata o las tortas de
“Chago” y de dulces tradicionales como la cajeta de mango, que se produce en su cabecera
municipal.
Jala, por su parte, es un Pueblo Mágico de raíces profundas y tradiciones vivas. Ubicado también
en las inmediaciones de El Ceboruco, se distingue entre los demás por sus calles empedradas,
casonas coloniales, templos de gran belleza arquitectónica y un paisaje montañoso que cambia
especialmente durante la temporada de lluvias.
Pero su particularidad más importante está en el ámbito gastronómico, ya que cada año durante
el mes de agosto se celebra la famosa Feria del Elote Gigante, donde sus habitantes presumen con
orgullo el maíz que siembran, el cual alcanza dimensiones sorprendentes y que convierten a este

destino en el hogar de los elotes más grandes del mundo. Su catálogo culinario también incluye
delicias como los tamales, atole y vinos.
En Ixtlán del Río, la historia adquiere una dimensión prehispánica muy especial gracias a la zona
arqueológica de Los Toriles, un sitio singular por conservar el único templo circular de
Mesoamérica, rodeado de basamentos y vestigios que revelan la grandeza de las culturas que
habitaron la región. Caminar entre estas ruinas es hacer un viaje al pasado, mientras que sus calles
coloniales y templos invitan a descubrir un pueblo lleno de tradiciones.
En cambio, Amatlán de Cañas – el Pueblo Mágico más reciente de Nayarit – conserva una
personalidad ligada a sus paisajes, tradiciones y atractivos turísticos. En sus alrededores se
encuentran balnearios de aguas termales, cascadas y parajes montañosos que invitan a la
aventura y al descanso. Es un destino ideal para quienes buscan ecoturismo, senderismo y un
contacto directo con la naturaleza y sus emociones.
Compostela completa este recorrido por el sur y centro del estado con una historia que se
remonta a su fundación en 1530 y un patrimonio arquitectónico que todavía forma parte de su
paisaje urbano. Este destino conserva construcciones coloniales, templos y casonas que revelan la
importancia que tuvo en el pasado. Sus alrededores sorprenden con balnearios naturales y sitios
arqueológicos como Altavista, un centro ceremonial de gran relevancia para los antiguos
pobladores.
De los canales de una isla al paisaje costero
La geografía de los Pueblos Mágicos de Nayarit cambia al acercarse al litoral. El primer ejemplo es
Mexcaltitán, una población asentada en una isla y conocida como la “Venecia Mexicana”, ya que
este lugar parece flotar sobre el agua debido a que sus calles se convierten en canales durante la
temporada de lluvias, regalando postales inigualables. Además, está rodeada por la leyenda de ser
el mítico Aztlán, lugar de origen de los mexicas antes de fundar Tenochtitlán, lo que le da un valor
cultural y simbólico extraordinario.
En San Blas, la historia, la arquitectura, la comida y la biodiversidad se encuentran en un mismo
recorrido. Este poblado conserva vestigios de su importancia colonial, como el Fuerte de la
Contaduría y el Templo de la Virgen del Rosario. Otro de los puntos imperdibles para conocerlo es
hacer un recorrido en lancha por los manglares de La Tovara, una experiencia inolvidable donde se
pueden observar aves, cocodrilos y paisajes únicos. Y en la parte gastronómica, los mariscos
frescos y platillos típicos como el pescado zarandeado, complementan una visita que cautiva todos
los sentidos.
Sayulita es el destino más cosmopolita de Nayarit, famoso por su ambiente bohemio y surfer. Sus
playas son un imán para viajeros de todo el mundo, que llegan en busca de olas perfectas y un
entorno relajado además de calles empedradas llenas de color, murales y galerías, artesanías y
opciones en las que se respira arte, cultura y tradición en cada esquina. Sus mercados de arte
huichol, restaurantes de cocina internacional y bares frente al mar lo convierten en un rincón
mágico donde la energía positiva se siente en cada momento.
Al final está Puerto Balleto, ubicado en el archipiélago de las Islas Marías y aproximadamente a
112 kilómetros de la costa de San Blas. Este destino que durante más de un siglo fue una colonia
penitenciaria, actualmente forma parte de un proyecto orientado a la conservación y al turismo
sostenible. Su relevancia es tan importante, que fue declarado Patrimonio Natural de la
Humanidad por la UNESCO gracias a que se caracteriza porque son islas que ofrecen paisajes de
gran belleza, ideales para la contemplación y el aprendizaje de la naturaleza.
Estos nueve Pueblos Mágicos permiten recorrer Nayarit desde perspectivas distintas.
Algunos acercan al visitante a la arquitectura y las tradiciones de sus comunidades; otros llevan
hacia volcanes, zonas arqueológicas, manglares, playas o territorios insulares. Esta variedad de
características es precisamente lo que hace que la ruta no tenga una sola forma. Puede comenzar
entre montañas y terminar frente al mar. Puede seguir las huellas de antiguas civilizaciones o
adentrarse en una isla marcada por más de un siglo de historia.
Nueve nombres. Nueve paisajes. Nueve maneras de conocer un estado que tiene mucho más que
contar. Recorrer los Pueblos Mágicos de Nayarit no se trata de seguir una sola ruta, sino de
cambiar de escenario y encontrar, en cada parada, una nueva historia.

