San Blas: Un fin de semana de amaneceres, naturaleza, aventura y sabores del Pacífico

 Este puerto histórico y costero en el Océano Pacífico destaca por su riqueza natural, manglares y

comida deliciosa

—El estado de Nayarit tiene una enorme oferta turística
para todo público; ya sea para vacacionar con la familia, celebrar un evento especial o
simplemente para olvidarse del estrés con una escapada increíble en fin de semana. Hay un
destino que se acopla perfecto a estas opciones, en especial a la última, ya que en solo dos días se
puede disfrutar de sus hermosos atractivos y experiencias únicas.

Se trata de San Blas, un puerto histórico y Pueblo Mágico ubicado en la costa del océano Pacífico a
solo una hora de la capital del estado, Tepic. Una de las mejores formas para conocer este paraíso
costero es a través de un recorrido que incluya las diferentes facetas de este puerto nayarita.

Primer día
La mejor manera de empezar esta aventura de fin de semana es disfrutando un hermoso
amanecer frente al Pacífico en Playa Limoncito. Con la primera luz del día, la playa adquiere una
atmósfera tranquila que invita a detenerse y disfrutar del paisaje. El sonido de las olas, la brisa
marina y los tonos del cielo convierten este momento en una de esas experiencias sencillas que
terminan quedándose en la memoria.

Es recomendable llegar unos minutos antes del amanecer para encontrar un buen punto desde
donde contemplar el paisaje y disfrutar la playa con mayor tranquilidad. Esta aventura continua en
La Contaduría, uno de los sitios históricos más representativos de este Pueblo Mágico. Ubicada en
lo alto de una colina, esta antigua fortificación permite conocer parte de la historia del puerto y, al
mismo tiempo, disfrutar de una impresionante panorámica hacia la costa.

Es imperdible recorrer sus antiguos espacios para comprender la importancia que tuvo San Blas
como puerto durante diferentes etapas de la historia de México. Luego de este punto, la siguiente
parada es La Tovara, un santuario ecológico, donde el recorrido en lancha por sus canales permite
adentrarse en un ecosistema de manglares lleno de vida. Durante el trayecto es posible observar
diferentes especies de aves, reptiles y otros animales que encuentran en este humedal un refugio
natural.

Y si hablamos de flora y fauna silvestre, este trayecto por el pueblo costero no estaría completo sin
una visita al cocodrilario, un espacio dedicado al conocimiento y conservación de estos reptiles
prehistóricos. La visita permite aprender más sobre el comportamiento y la importancia que
tienen los cocodrilos dentro de los ecosistemas de la región. Más allá de observarlos de cerca,

conocer estos misteriosos animales ayuda a comprender la importancia de proteger los
humedales y las especies que dependen de ellos.

Luego de unas horas llenas de naturaleza, llega el momento de alimentar el cuerpo con uno de los
sabores más conocidos de esta región: los “balazos” de mariscos en el popular corredor de
Aticama. Esta bebida tradicional que es preparada con ostión o camarón frescos, jugo de la
concha, limón y una mezcla secreta que explota en el paladar; es parte de la identidad
gastronómica de la costa nayarita y representa la estrecha relación que existe entre las
comunidades y los productos del Pacífico. Es esencial probarlos porque forman parte de la
identidad culinaria de San Blas.

Cuando el primer día está por terminar, es hora de conocer Tova, un destino único en la playa de
Matanchén, donde la naturaleza y el lujo se encuentran. En este sitio rodeado de hermosa
vegetación y el sonido del océano, en donde comparten espacio Ardea y Koko Beach Club, dos
restaurantes con una interesante oferta gastronómica donde predomina el sabor del mar. Desde
ambos lugares se puede contemplar la tranquilidad y belleza del mar, mientras se consumen
deliciosos platillos acompañados de bebidas refrescantes.
Al caer la noche solo queda descansar en Aldea Camalote, un conjunto de villas ecológicas,
construidas principalmente con bambú, que fusiona la sostenibilidad con la elegancia, ofreciendo
a los huéspedes una experiencia única y conectada con la naturaleza.

Segundo día
Después de un descanso reparador, hay que continuar con este viaje. Después de un buen
desayuno es momento de una buena dosis de adrenalina con un vuelo en parapente sobre la
bahía. Desde las alturas, San Blas adquiere una nueva dimensión. Las playas, el océano, la
vegetación y las montañas se convierten en un paisaje de pintura. La sensación de volar sobre este
escenario natural convierte la actividad en una de las experiencias más emocionantes del
recorrido.
Cuando el cuerpo regresa de las alturas toca ponerse al nivel del mar para una caminata en el
Muelle de San Blas. Este espacio es perfecto para observar la vida cotidiana del puerto, desde el
movimiento de las embarcaciones hasta el ir o venir de las personas que trabajan frente al mar.
Caminar por este lugar es sentir la brisa marina del Pacífico mexicano. Para cerrar el itinerario con
broche de oro, una excelente elección es deleitar el paladar con un tradicional pan de plátano. Su
aroma, textura y sabor lo convierten en uno de los mejores recuerdos que puede brindar un viaje
como este.
Con un programa tan completo, el Pueblo Mágico de San Blas en Nayarit es un destino que puede
vivirse de muchas maneras: contemplando un amanecer frente al Pacífico, recorriendo su historia,

navegando entre manglares, conociendo su fauna, volando sobre la bahía o descubriendo sus
sabores. Cada actividad forma parte de una experiencia única que se queda en la memoria.
Para más información visita: https://visitnayarit.travel/

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