El vino fusiona uvas mexicanas del Valle de Guadalupe y uvas chilenas provenientes del Valle del Maule, en el primer proyecto binacional de Casillero del Diablo. La alianza con Tablas Taller Agrícola sitúa a la vinícola bajacaliforniana en el centro de este lanzamiento.
Casillero del Diablo, la marca de vino con mayor reconocimiento en México, presenta Fusión de Orígenes: México & Chile, su primer vino binacional, creado en colaboración con Tablas Taller Agrícola.
Esta propuesta reúne Caladoc y Touriga Nacional del Valle de Guadalupe con Malbec del Valle del Maule, dando vida a un vino compuesto por 52% de origen mexicano y 48% de origen chileno, que celebra el encuentro entre la pasión mexicana y la tradición vitivinícola de Chile.

Dos países, un vino que nace de la pasión y la leyenda
Fundada en 2017 en el corazón del Valle de Guadalupe, Tablas Taller Agrícola representa una nueva generación de la vitivinicultura mexicana, comprometida con la calidad, la innovación y el respeto por el entorno. La propiedad cuenta con 83.5 hectáreas y opera con energía solar. Además, la vinícola dispone de un laboratorio propio que a diferencia de otras vinícolas, permite analizar cada etapa del proceso y tomar decisiones enológicas directamente en México.

Respaldada por la experiencia técnica, agrícola y enológica de Viña Concha y Toro, esta infraestructura facilita analizar muestras en tiempo real, reaccionar con mayor velocidad y hacer ajustes durante el proceso. Gracias a ello, la vinícola que trabaja bajo estándares de calidad mundial, permitió que el ensamblaje final de Fusión de Orígenes se realizara en el país. Es la esencia del vino chileno y la pasión mexicana encapsuladas en una botella. Dos territorios que rinden homenaje a una leyenda, pero que juntos abren el camino a nuevas historias.
Un homenaje a México desde el diseño
La etiqueta representa también una nueva etapa para Casillero del Diablo, que busca acercar el vino a la cultura, la convivencia y a la gastronomía mexicana.
En su diseño, la marca conserva su identidad al tiempo que rinde homenaje a México mediante una paleta en azul cobalto, detalles dorados y un patrón inspirado en los azulejos de Talavera pintados a mano, uno de los elementos más reconocibles de la tradición visual mexicana.
Detrás de ese diseño está también el trabajo de Tablas Taller Agrícola, responsable de ensamblar el vino en el Valle de Guadalupe y de participar en la creación del primer vino binacional en la historia de Casillero del Diablo.
Héctor Urzúa, enólogo de la marca, describe la fusión como el encuentro entre dos suelos distintos: la frescura de Guadalupe y la profundidad del Maule.
Un perfil pensado para la mesa
En copa, el vino muestra un color intenso con reflejos violáceos; en nariz aparecen notas de frambuesa silvestre e higo fresco, mientras que en boca resulta jugoso y persistente, con un perfil pensado para acompañar especialmente bien la cocina mexicana.
¿Un buen maridaje? Una barbacoa de fin de semana o un mole de sabores intensos y especiados. Fusión de Orígenes propone descubrir nuevos matices en platillos conocidos y llevarlos a otro terreno a través del vino.
Un nuevo capítulo para Casillero del Diablo
Hace más de 140 años, cuando sus vinos más preciados comenzaron a desaparecer, Don Melchor de Concha y Toro hizo correr un rumor, que su bodega estaba protegida por el Diablo. Así nació la leyenda que, décadas después, daría nombre a una de las marcas más reconocidas de Viña Concha y Toro.
El capítulo más reciente de esa historia se escribió a más de ocho mil kilómetros de aquella bodega, en el Valle de Guadalupe, donde Tablas Taller Agrícola ensambló el primer vino binacional de Casillero del Diablo.

