● En México se desperdician cerca de 30 millones de toneladas de alimentos al año,
mientras 44 millones de personas viven con inseguridad alimentaria.
● En 2025, los 59 Bancos de Alimentos de la Red BAMX rescataron más de 200 mil
toneladas y atendieron a 2.7 millones de personas.
● El reto no es la falta de alimento, sino recogerlo, refrigerarlo y transportarlo a
tiempo.

Cada 29 de septiembre la ONU
conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de
Alimentos, una fecha que en México obliga a mirar una sola historia contada por sus dos
extremos: el país desperdicia cerca de 30 millones de toneladas de alimento en buen
estado cada año (el equivalente a dos tráilers cargados de comida por minuto), mientras
44 millones de personas enfrentan algún grado de inseguridad alimentaria.
Para la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX), esos dos datos no son dos
problemas distintos: son los mismos. El alimento existe, está en buen estado y muchas
veces está a pocos kilómetros de quien lo necesita. Lo que falta es el puente que lo
mueva antes de que se pierda.

“México no tiene un problema de escasez de comida, tiene un problema de distribución.
Todos los días hay alimentos en buen estado que se pierden en el campo, en la central de
abasto o en la bodega, mientras a unos kilómetros hay familias que no completan sus
comidas. Mientras al país le siga saliendo más fácil y más barato tirar un producto que
moverlo, ese alimento va a seguir terminando en la basura”, señaló Mariana Jiménez,
Directora General de la Red BAMX.
Dónde se pierde el alimento y por qué
La Red BAMX recupera alimento apto para consumo humano a lo largo de toda la cadena
de valor: campo, centrales de abasto, industria, autoservicio y servicio de alimentos; y es
ahí donde identifica el punto crítico: buena parte de lo que puede rescatarse es
perecedero y tiene una ventana de horas, no de días. En 2025, el 46% del volumen
rescatado por la Red correspondió a frutas y verduras.
Esa naturaleza perecedera convierte al rescate en un problema logístico: requiere
recolección inmediata, cadena de frío, almacenamiento y transporte hacia el punto de
entrega.

La red de rescate de alimentos más grande del país, la que opera la Red BAMX, suma
hoy 98 bodegas con capacidad para 25,453 toneladas, 108 cámaras de frío, de las
cuales 32 son de congelación, con capacidad para 3,792 toneladas, y 667 vehículos
de carga, según su balance anual. Es decir, frente a un desperdicio nacional que se
cuenta en millones de toneladas, la capacidad instalada del mayor operador de rescate
del país se mide en decenas de miles.
Ese desfase, y no la falta de alimento donable, es lo que marca el límite de cuánta comida
alcanza a rescatarse.
Con esos elementos, el mensaje de la Red es directo: cada kilogramo que no se logra
mover a tiempo es, al mismo tiempo, una pérdida económica para quien lo produjo, una
emisión evitable y un plato que no se sirvió.
El costo ambiental de lo que no llega
El desperdicio también tiene una factura climática. En 2025, el trabajo de rescate de la
Red BAMX evitó la emisión neta de 199,840 toneladas de CO 2 e y mitigó 8,256 toneladas
de metano, un gas con una capacidad de retención de calor muy superior a la del dióxido
de carbono.
“Cuando se tira comida no se tira solo el producto: se tira el agua, la tierra, el combustible
y el trabajo de quien la produjo. Por eso prevenir el desperdicio es hoy una de las
acciones climáticas más accesibles para el país”, agregó Jiménez.
Qué sostiene la operación
Ese rescate se canaliza a través de 59 Bancos de Alimentos en 30 estados del país, que
entregan alimento de manera recurrente a más de 2 millones de personas Además del
rescate, la Red BAMX trabaja en la prevención del desperdicio. A través de Pacto por la
Comida, la alianza multisectorial que impulsa para medir, prevenir y reducir la pérdida y el
desperdicio de alimentos, desarrolla acciones de sensibilización y comunicación para
promover un mejor aprovechamiento de los alimentos. Un ejemplo es la campaña “En
México La Comida No Se Tira”, que se llevó a cabo durante el Mundial 2026, con
actividades presenciales en Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León, y una estrategia
digital en redes sociales. La campaña alcanzó a 4.05 millones de personas, generó 8.35
millones de impresiones y sumó a más de 25 organizaciones, escuelas, empresas e
instituciones.
Para la Red BAMX, cerrar esa brecha pasa por tres decisiones que no dependen de la
sociedad civil: que las empresas y productores midan y reporten sus pérdidas en lugar de
absorberlas como merma, que la política pública facilite y financie la donación de
perecederos, y que en los hogares se planeen las compras y se conserve mejor lo que ya
se compró.
Ese es, para la organización, el sentido de la fecha. El Día Internacional de
Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos fue establecido por la ONU
en 2019 no como una conmemoración simbólica, sino como un llamado a que gobiernos,
empresas y hogares midan cuánto alimento están perdiendo y actúen sobre ello.
Para más información sobre cómo donar o sumarse a la Red BAMX, visite
www.bamx.org.mx o contacte a través de redes sociales @redbamx.


