¿Caducó o todavía se puede consumir? El error que lleva toneladas de comida a la basura cada año

● Entender las etiquetas de los alimentos podría ayudar a reducir el desperdicio
de 2 mil 500 millones de toneladas de comida cada año en México.

¿Cuántas veces has tirado un alimento porque la fecha
impresa en el empaque ya pasó? Aunque parece una práctica responsable, en muchos
casos podría tratarse de un error que contribuye al desperdicio de alimentos.
De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), existe una diferencia
fundamental entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente, dos
conceptos que suelen confundirse y que terminan provocando que toneladas de alimentos
aptos para el consumo lleguen a la basura en lugar de aprovecharse.
Mientras que la fecha de caducidad indica el límite de seguridad para consumir
productos altamente perecederos, la fecha de consumo preferente señala el periodo
en el que el alimento conserva sus características óptimas de sabor, textura o
calidad. Esto significa que muchos productos pueden seguir siendo aptos para consumirse
después de la fecha de consumo preferente, siempre que hayan sido almacenados
correctamente y su envase permanezca en buenas condiciones.
La fecha de caducidad se encuentra en alimentos altamente perecederos, como pescado
fresco, carne y otros productos que pueden representar un riesgo para la salud una vez
vencida la fecha indicada. Por otro lado, la fecha de consumo preferente aparece en
productos como pasta, arroz, conservas, chocolate, cereales y azúcar, y está relacionada
con la frescura del producto, más que con su seguridad.
Desde su experiencia en el rescate y aprovechamiento de alimentos, 123IAP, institución
que opera dentro de la Central de Abastos de la Ciudad de México y trabaja en la
redistribución de alimentos y víveres, comparte algunas recomendaciones para evitar
que productos en buen estado terminen innecesariamente en la basura:

  1. Si un alimento ha superado su fecha de consumo preferente, verifica primero que el
    envase esté intacto y revisa su olor, apariencia y textura antes de desecharlo.
  2. Respeta siempre las fechas de caducidad en productos altamente perecederos y
    sigue las condiciones de conservación indicadas por el fabricante.
  3. Planea tus compras para adquirir únicamente lo que consumirás en un periodo
    razonable y evitar que los alimentos se deterioren por falta de uso.
  4. Si identificas que no consumirás ciertos productos a tiempo, considera donarlos
    antes de que se echen a perder.
    Estas acciones pueden parecer pequeñas, pero contribuyen a reducir el desperdicio de
    alimentos y a aprovechar mejor los recursos que ya fueron producidos, transportados
    y comercializados.

En este esfuerzo, organizaciones como 123IAP trabajan para recuperar alimentos aptos
para el consumo que, por distintas razones, ya no serán comercializados o
aprovechados. A través de su labor, frutas, verduras y otros productos son redistribuidos a
comunidades con acceso limitado a una alimentación nutritiva, generando un beneficio tanto
ambiental como social.
Revisar correctamente las etiquetas, planificar las compras y aprovechar los
alimentos disponibles son hábitos sencillos que pueden marcar una diferencia
significativa. Porque antes de tirar un alimento, vale la pena preguntarse: ¿realmente ya no
puede consumirse?

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