● Durante las fiestas decembrinas el desperdicio de alimentos aumenta hasta en
40%, impulsado por la preparación excesiva y el alto número de festejos.
● Pan, guarniciones como puré, arroz, caldos y sopas son los alimentos que más se
desperdician por su ciclo de vida corto.
● Pacto por la Comida, programa de la Red BAMX, recomienda planificar, reutilizar,
congelar y, si es posible, donar los alimentos no consumidos,

-En las fiestas decembrinas, el desperdicio
de alimentos tiende a aumentar considerablemente debido a la preparación de grandes
cantidades de comida, las celebraciones en hogares y eventos, y el consumo excesivo
asociado a esta época del año. Aproximadamente el 40% de la comida de esta
temporada, termina en la basura cada año, lo que equivale a más de 30 millones de
toneladas de alimentos desperdiciados. A continuación, algunos datos relevantes sobre
este problema:
Impacto ambiental y económico: Según la FAO, aproximadamente un tercio de los
alimentos producidos a nivel mundial se pierde o desperdicia. En la temporada navideña,
este problema se intensifica, generando un impacto negativo en el medio ambiente debido
a las emisiones de gases de efecto invernadero y el desperdicio de recursos como agua y
energía. Además, representa pérdidas económicas significativas para los hogares y
empresas.

Patrones de desperdicio en hogares y negocios: En muchos casos, los alimentos se
desechan en esta época por una planificación inadecuada de las comidas, falta de
almacenamiento adecuado y falta de conocimiento sobre cómo reutilizar sobrantes.
Según el World Resources Institute (WRI), más del 70% del desperdicio de alimentos en
algunos países proviene de los hogares, lo que subraya la importancia de sensibilizar a
las familias para reducir este problema.
De acuerdo con el estudio Red BAMX–SIPRA 2024, en México se pierden
aproximadamente 10 millones de toneladas de alimentos al año, y cada persona llega
a desperdiciar hasta 80 kg de comida anualmente. Más del 50% del desperdicio en los
hogares es evitable, y los productos que más se desperdician son frutas y verduras,
seguidos de pan y tortillas.
Entre las acciones más efectivas para reducirlo se encuentran planear las compras,
revisar lo que ya se tiene en casa, servir porciones adecuadas, aprovechar por
completo los ingredientes y congelar con etiquetas y fechas. La falta de planeación,
las compras impulsivas, el almacenamiento incorrecto y el desconocimiento sobre la
conservación de los alimentos son factores que agravan el problema.
Recomendaciones de Pacto por la Comida para evitar el desperdicio de alimentos
en Navidad y Fin de Año
● Planea con tiempo: Define con anticipación el tipo de celebración, fecha, lugar y
quién cocinará cada platillo. Esto te ayudará a organizarte mejor y evitar duplicidad
o exceso de comida.
● Haz una lista de invitados realista: Confirma asistencia lo antes posible. Entre
más claro tengas el número de personas, más preciso será el cálculo de
ingredientes y porciones.
● Prepara un menú detallado: Seleccionen juntos los platillos que desean incluir.
Consideren opciones que puedan compartirse y aprovecharse en distintas
preparaciones.
● Calcula las cantidades por número de invitados: Ajusta recetas según cuántas
personas asistirán. Así se evita preparar de más. Existen tablas de raciones por
persona que ayudan a no excederse (por ejemplo: 150 g de carne por persona, 1
taza de guarnición, etc.).
● Haz una lista de compras estratégica: Compra solo lo necesario, prioriza
ingredientes locales y de temporada. Y un recordatorio clave: no vayas con
hambre al super o mercado para evitar compras impulsivas.
● Sirve porciones adecuadas: Ofrece porciones pequeñas; quien quiera repetir
puede hacerlo. Esto reduce la cantidad de comida que termina sin aprovecharse
en los platos.
● Aprovecha los ingredientes al máximo:
o Usa todas las partes posibles de los alimentos.
o Con huesos y recortes del pavo o pollo puedes hacer un caldo.
o Con cáscaras de frutas: infusiones, tés o cristalizados.
● Si sobra comida, comparte: Envía a casa a tus invitados con un pequeño
paquete o dona lo que puedas a personas que lo necesiten: el tan querido itacate.
● Reutiliza creativamente lo que queda:
o Pavo o pollo: tortas, tacos dorados, enchiladas, empanadas o ensaladas.
o Purés: convertirlos en croquetas.
o Pan duro: budín o atole.
o Verduras asadas: convertirlas en ensaladas o cremas.
o Frutas: mermeladas, compotas o cáscaras confitadas.
● Etiqueta lo que vayas a congelar: Incluye fecha y contenido. Esto ayuda a
recordar qué se tiene y evitar que se desperdicie por olvido.
● Involucra a tus invitados: Hablen brevemente sobre el valor de evitar el
desperdicio. Fomenta que se sirvan únicamente lo que vayan a consumir.
● Composta por los residuos inevitables: Cáscaras, tallos y partes no comestibles
pueden regresar a la tierra y convertirse en nutrientes.
Celebrar en familia también significa ser conscientes del impacto que generamos. Reducir
el desperdicio alimentario no solo cuida el presupuesto, sino que favorece a las personas
que viven en inseguridad alimentaria y disminuye la presión sobre los recursos naturales.
Estas fiestas pueden ser más solidarias y sostenibles: un pequeño hábito que adopte
cada hogar puede traducirse en miles de platos que no se pierden, recursos que se
aprovechan y alimentos que llegan a quienes más los necesitan.
Para profundizar en estos hábitos y encontrar más consejos prácticos, te invitamos
a visitar la página #EnMéxicoLaComidaNoSeTira, que promueve acciones sencillas
y sostenibles para aprovechar mejor los alimentos, especialmente en temporadas
de alta demanda como Navidad y Año Nuevo.

