*Un menú creado desde el respeto por la cocina mexicana que reúne la visión de la chef Lula Martín del Campo y del chef Benigno Fernández en una propuesta de temporada en Hacienda de los Morales.
*La experiencia estará disponible del 4 de mayo al 31 de julio de 2026, en un formato diseñado para disfrutarse en el entorno histórico de la Hacienda.
Hacienda de los Morales presenta una nueva experiencia gastronómica ideal para esta temporada en colaboración con la chef Lula Martín del Campo, una de las voces más representativas de la cocina mexicana contemporánea; y con la que se teje un encuentro culinario que celebra los sabores de nuestro país desde una mirada sensible, honesta y profundamente arraigada en la tradición.

La colaboración surge a partir de una afinidad natural entre dos formas de entender la cocina mexicana: por un lado, la visión de Lula Martín del Campo, centrada en el respeto al origen de cada ingrediente y en la riqueza cultural mexicana y por otro, la vocación de Hacienda de los Morales por preservar la tradición gastronómica nacional a través de experiencias que permanecen en la memoria de sus visitantes.
El eje de esta afortunada vivencia es un menú de tres tiempos concebido para recorrer distintas expresiones de nuestra gastronomía a través de ingredientes profundamente ligados a la historia alimentaria de México. “Cada platillo fue pensado como una pieza individual, pero también como parte de una narrativa que habla de territorio, memoria y cocina contemporánea” menciona el Ingeniero Armando Palacios, Director General de Hacienda de los Morales.

La experiencia comienza con una primera elección en el primer tiempo: esquites mixtos artesanales con mayonesa de chapulines; interpretando uno de los antojitos más representativos del país. El maíz, base de la alimentación mesoamericana desde hace más de siete mil años, ha sido durante siglos un símbolo cultural además de un alimento esencial. Preparaciones como los esquites tienen raíces prehispánicas y reflejan la relación histórica de México con el maíz tierno como ingrediente cotidiano. En esta versión, la mayonesa de chapulines incorpora otro elemento ancestral: el consumo de insectos, particularmente presente en regiones del sur del país desde tiempos precolombinos, donde han sido valorados por su sabor, su aporte proteico y su relevancia dentro de las cocinas tradicionales.
La otra alternativa, de este primer momento, es la crema de chile ancho con camaroncitos, donde uno de los chiles secos más emblemáticos de la cocina mexicana toma protagonismo. El chile ancho, obtenido del secado del chile poblano, aporta profundidad, notas dulces y una complejidad aromática que ha formado parte de recetarios tradicionales durante generaciones. Su encuentro con pequeños camarones evoca la cocina de mercados y costas mexicanas, donde la combinación entre mar e ingredientes de tierra ha dado origen a algunas de las preparaciones más distintivas del país.

La segunda elección es el plato fuerte. La primera opción de plato fuerte es un manchamanteles con róbalo y chips de camote, inspirado en uno de los moles frutales más antiguos de México. El manchamanteles recibe su nombre por el característico color rojizo de su salsa, elaborada tradicionalmente con chiles, especias y frutas. Su origen se remonta a cocinas conventuales novohispanas donde comenzaron a fusionarse ingredientes indígenas y europeos. En esta propuesta, el róbalo aporta una textura delicada que contrasta con la intensidad del mole, mientras que el camote, cultivado en América desde hace miles de años, suma un matiz dulce que ha acompañado la cocina mexicana desde antes de la llegada de los españoles.
La segunda opción de plato fuerte es un filete de res envuelto en nopal sobre espejo de salsa de chile cascabel; un platillo que pone en valor dos ingredientes profundamente ligados al paisaje mexicano: el nopal forma parte de la dieta del país desde tiempos ancestrales y sigue siendo uno de los símbolos gastronómicos más representativos por su versatilidad y valor nutrimental, mientras que la salsa de chile cascabel, llamada así por las semillas que suenan en su interior al secarse, aporta un picor suave y notas tostadas que acompañan la carne sin opacar su sabor, construyendo un equilibrio entre intensidad y sutileza.

Para cerrar, el menú concluye con un pastel de horchata con obleas, un postre que retoma sabores ligados a la memoria colectiva. La horchata, bebida adoptada y reinterpretada en México a partir del periodo virreinal, encontró en el arroz, la canela y la vainilla una identidad propia dentro de la repostería nacional. Las obleas, presentes en dulces tradicionales mexicanos desde hace generaciones, aportan una textura ligera que conecta con la nostalgia de los sabores de infancia.

El entorno de Hacienda de los Morales acompaña esta propuesta con la atmósfera que ha distinguido al recinto durante décadas: un espacio donde la hospitalidad, el servicio y la historia forman parte esencial de la experiencia. En este contexto, la cocina encuentra un escenario natural para desarrollarse con calma y atención al detalle.
“Para mí, Hacienda de los Morales siempre ha sido un lugar muy especial. Desde hace muchos años fue un punto de reunión familiar, de esas casonas de la Ciudad de México que tienen la capacidad de hacerte sentir en casa desde que llegas”, comparte la chef Lula Martín del Campo. “Su cocina ha sido parte de muchos recuerdos entrañables, por eso esta colaboración tiene un significado personal muy profundo. Poder compartir y desarrollar esta experiencia junto a un espacio tan tradicional y querido para mí es una forma muy bonita de rendir homenaje a esa historia que también forma parte de mi vida”.
Pensada para quienes encuentran en la gastronomía una forma de conexión con el origen de los sabores, esta colaboración invita a descubrir una cocina mexicana contemporánea que honra el pasado mientras abre nuevas posibilidades para el presente.
“Esta experiencia nace del respeto: por los ingredientes, por las tradiciones y por el trabajo detrás de cada cocina. Queríamos construir un menú que hablara de México desde distintas perspectivas, pero siempre con el mismo corazón”, comparte Benigno Fernández, Chef Ejecutivo de Hacienda de los Morales.
Con esta experiencia, Hacienda de los Morales reafirma su valor y reputación por crear encuentros culinarios que ponen en alto el talento mexicano y la riqueza gastronómica del país a través de propuestas creadas con sensibilidad y oficio.
La experiencia gastronómica con Lula Martín del Campo en la Hacienda de los Morales es una gran oportunidad de disfrutar y hacer una pausa para saborear un menú hecho desde el corazón, en un espacio muy bien ubicado en la CDMX, y que cuenta con su propio estacionamiento, facilitando aún más la llegada y estadía.
Reservaciones al teléfono 55 5283 3055/56 o vía WhatsApp al 55 3933 3733.
***
www.haciendadelosmorales.com

