● La carne de cerdo es una de las más consumidas por los hogares mexicanos, con un promedio per
cápita de más de 22 kg anuales.
● En el marco del Día Mundial del Cerdo es importante destacar el papel que juega este tipo de carne
en la alimentación y desmitificar falsas ideas sobre su procedencia y efectos en la salud.
En México, la carne de cerdo es una de las
proteínas esenciales de la alimentación cotidiana, pues representa el 25% del gasto
alimentario 1 con un consumo promedio que supera los 22 kg anuales por persona. 2
A pesar de ello, culturalmente persisten especulaciones que generan dudas sobre su
inocuidad y valor nutricional. En el Día Mundial del Cerdo, que se conmemora el 15 de
marzo, resulta fundamental informar con base en evidencia científica sobre cómo se
garantiza su seguridad sanitaria y compartir las claves para que los consumidores puedan
asegurar un consumo saludable y confiable.
De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), México
produce alrededor de 1.8 millones de toneladas de carne de cerdo al año 3 , lo que
implica una cadena productiva altamente tecnificada y regulada para garantizar
estándares sanitarios. Este volumen responde a una demanda nacional creciente que
prioriza la carne de cerdo para consumo, pues de cada 100 toneladas de proteína
cárnica consumida: 41 corresponden a cerdo, 37 a pollo y 22 a bovino. 4
Es importante saber que la seguridad de la carne de cerdo no depende de un solo
momento, sino de un proceso integral que inicia en la granja. La implementación de
programas de bioseguridad, monitoreo veterinario, vacunación estratégica y
vigilancia epidemiológica permite mantener a los animales sanos y reducir riesgos
sanitarios desde el origen.
De acuerdo con Raúl García, Gerente Técnico de la Unidad de Porcicultura de MSD
Salud Animal en México, “en esta primera etapa del proceso productivo se implementan
medidas integrales de bienestar animal que incluyen programas preventivos para
enfermedades respiratorias y digestivas. Actualmente existen tecnologías avanzadas
como sistemas de vacunación sin aguja que permiten inmunizar a los animales de manera
más precisa, reducir el riesgo de infecciones cruzadas y con ello, proteger la salud del
animal y cuidar la inocuidad de la carne que llega al consumidor.”
La adopción de tecnología, digitalización y mejora genética se hace tangible también en
rastros y procesadoras, donde la carne pasa por inspecciones sanitarias oficiales y
controles de calidad en rastros y procesadoras que buscan asegurar su inocuidad antes
de llegar a los puntos de venta. La supervisión veterinaria y el cumplimiento de normas
oficiales mexicanas son elementos clave para proteger la salud pública.
En ese sentido, la elección del consumidor representa el último eslabón de la cadena de
producción, la cual debe tomarse de manera informada para garantizar un consumo
inocuo y seguro. Estas son cinco recomendaciones prácticas para elegir carne de cerdo
de forma segura:
- Observar el color: La carne de cerdo magra debe presentar un rosa brillante y
uniforme, con marmoleo visible y sin exceso de grasa en la superficie. Tonalidades
opacas o grisáceas pueden indicar pérdida de frescura. - Verificar aroma y firmeza: La frescura también puede identificarse por el olor y la
textura. La carne debe tener un aroma neutro y fresco, nunca agrio o
desagradable. - Confirmar la temperatura de conservación: Para evitar proliferación de
bacterias, se recomienda que la carne esté refrigerada a 4°C o menos en el punto
de venta y durante su traslado al hogar, manteniendo siempre la cadena de frío. - Revisar el empaque: Debe estar sellado, íntegro y sin rasgaduras. En productos
envasados, es importante revisar la fecha de caducidad y que no haya presencia
excesiva de líquidos o burbujas de aire. - Evaluar el establecimiento: El lugar de compra debe cumplir con condiciones
visibles de higiene: superficies limpias, refrigeradores adecuados y personal con
prácticas sanitarias correctas.
Así, promover información basada en evidencia permite derribar mitos y reforzar que, bajo
condiciones adecuadas de producción, manejo y preparación, la carne de cerdo es una
opción nutritiva, segura y accesible para millones de familias mexicanas.
La inocuidad es el resultado de un proceso que comienza desde la prevención en granja
hasta el manejo responsable en el hogar. En ese sentido MSD Salud Animal refrenda su
compromiso con la salud animal como primera barrera de protección para la salud
pública, impulsando soluciones científicas y acompañamiento técnico que fortalecen la
porcicultura mexicana y contribuyen a que los consumidores tengan acceso a proteínas
seguras y de calidad.

