En México, el acceso al agua potable ha registrado avances importantes en las últimas décadas; sin
embargo, aún existen hogares, principalmente en zonas rurales y periurbanas, donde el suministro
de agua dentro de la vivienda puede ser limitado o irregular, de acuerdo con datos del Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En estos contextos, contar con alternativas que
fortalezcan la gestión local del recurso hídrico puede contribuir a mejorar la disponibilidad y
favorecer un uso más planificado de éste en las actividades cotidianas.
Ante este panorama, los sistemas de captación de agua de lluvia se posicionan como una
alternativa complementaria que contribuye a fortalecer la gestión local del recurso hídrico. A
través de cisternas, es posible recolectar y almacenar agua durante la temporada de lluvias para su
uso posterior, lo que permite contar con reservas adicionales en periodos de menor
disponibilidad.
Como parte de su enfoque de desarrollo comunitario, Saber Nutrir ha impulsado la instalación de
cisternas con sistemas de captación de agua de lluvia en distintas regiones del país. Tan sólo en
2025, se implementaron 33 nuevos proyectos, entre ellos 4 cisternas. En total, a lo largo de su
trayectoria, el programa ha otorgado 289 cisternas, beneficiando a comunidades del Estado de
México (183), Yucatán (75) y Jalisco (31).
De manera estimada, una cisterna con sistema de captación de agua de lluvia puede permitir la
recolección de entre 20,000 y 40,000 litros de agua al año, dependiendo de las condiciones
climáticas de cada región. Este volumen representa un apoyo relevante para complementar
necesidades cotidianas y promover prácticas de aprovechamiento responsable del agua.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona requiere entre 50 y 100
litros de agua diarios para cubrir necesidades básicas de consumo, higiene y saneamiento. En este
sentido, contar con infraestructura de almacenamiento facilita la planificación del uso del recurso
y promueve hábitos que contribuyen al bienestar familiar y comunitario.
Además, el agua almacenada puede integrarse como un recurso clave para proyectos productivos,
como huertos familiares o gallineros, fortaleciendo iniciativas locales orientadas a la seguridad
alimentaria y al aprovechamiento sostenible de los recursos disponibles. Desde una perspectiva
ambiental, la captación de agua de lluvia impulsa una cultura de cuidado y fomenta soluciones
adaptadas a las condiciones de cada territorio.
En el marco del Día Mundial del Agua, que se conmemora cada 22 de marzo, resulta valioso
reconocer iniciativas que promueven el uso consciente de esta desde un enfoque comunitario. Las
cisternas representan una herramienta que contribuye a mejorar las condiciones de vida y a
fortalecer capacidades locales para una gestión responsable del recurso hídrico.
Grupo Herdez reafirma que la sostenibilidad no es un esfuerzo paralelo, sino el modelo a través
del cual operamos. A través de los resultados tangibles de Saber Nutrir, demostramos que la
inversión en infraestructura hídrica comunitaria es el camino más directo para garantizar el
desarrollo social, fortalecer el campo mexicano y asegurar que sigamos alimentando el futuro de
nuestra tradición.


