Diez características de los equipos ganadores

Dar prioridad a los objetivos sobre las diferencias, un liderazgo efectivo, gestión del fracaso, y rodearse de gente apasionada, son algunos de sus rasgos

Dentro de una organización, contar con equipos altamente funcionales puede hacer la diferencia a la hora de lograr los objetivos. De hecho, según un estudio de la Universidad de Illinois publicado por la Asociación de Psicología de Estados Unidos, el desempeño de un grupo de tres, cuatro o hasta cinco personas ha demostrado ser superior para resolver problemas frente a hacerlo en solitario.

Con esto en mente, Alejandro Zubiria, Representante Regional de la firma de servicios fiduciarios Fidemont, propone 10 características esenciales que debe tener un equipo para ser considerado ganador.

Los objetivos están por encima de las diferencias

En un proyecto, es esencial forjar acuerdos y establecer metas comunes, así como respetar las decisiones que se tomen en consenso. Esto se conoce como “disagree and commit” (no estar de acuerdo, pero comprometerse a trabajar juntos.

“Es importante saber gestionar las diferencias y poner por encima el rendimiento del equipo por sobre los beneficios individuales, fomentando sobre todas las cosas la buena comunicación”, comenta Zubiria.

Todos son importantes

Dentro de un equipo ganador, todos se sienten parte importante del grupo, con una cultura, idea y fines definidos. Independientemente de su posición, cada uno da lo mejor de sí para el desarrollo de su función y se priorizan las buenas sinergias.

Liderazgo

El líder está consciente de que cada uno de los miembros de su equipo cuenta con fortalezas y áreas de oportunidad particulares. Por eso busca sacar la mejor versión de cada uno a través de referentes, visión e ideas claras.

Competitividad

Por otro lado, los integrantes del equipo saben que deben esforzarse y poner también de su parte para ser su mejor versión. Lo más importante es mejorar día tras día, la verdadera competencia es contra uno mismo.

Gestión del fracaso

Un equipo altamente efectivo sabe que en algún momento cometerá un error, pero que ello no significa una derrota, sino que es una excelente oportunidad de aprendizaje.

“Los equipos ganadores tienen claro que cada fracaso es un paso más y una oportunidad de mejorar. Aprenden de sus propios errores, saben realizar los cambios necesarios a tiempo, y se apoyan mutuamente para desarrollar una capacidad de resiliencia colectiva”, continúa el experto.

Concentración

Los miembros del equipo tienen una visión clara de a dónde quieren llegar, evitan distracciones, trazan una hoja de ruta y la siguen sin desgastar innecesariamente sus recursos.

Pensamiento positivo

El equipo es optimista en cuanto a los resultados y no se queda anclados en quejas o reclamos, sino que se prioriza la energía en resolver rápidamente los inconvenientes para pasar al siguiente paso. Todos confían en las fortalezas de los otros y en la efectividad de su planificación.

Mentalidad de triunfo

Derivado del compromiso entre sus miembros, un equipo ganador hace que las cosas sucedan. Ante la adversidad, busca alternativas para hallar una solución pronta.

“No se dan por vencidos ni escatiman esfuerzos hasta que realmente es el final de un proceso. Aun cuando pareciera que los resultados parciales no son los mejores, son fieles a sus ideas y principios y se comprometen con la finalización de cada proceso”, continúa el representante regional de Fidemont.

Planificación

Los equipos ganadores definen metas y saben que los resultados son consecuencia de una adecuada definición de pasos para alcanzarlos, que implica tiempo, trabajo y sacrificio.

Disfrute y motivación

Un último punto crucial es que los equipos de alto rendimiento están formados por gente que siente una conexión personal con su rol y buscan rodearse de personas con la misma actitud para sumar esfuerzos.

“Los equipos ganadores disfrutan de los procesos y buscan integrar grupos que se apasionen por lo que hacen. Tienen claro que eso fomenta la creatividad y que las personas alcanzan su mejor potencial cuando sus actividades se encuentran en gran parte alineadas a sus gustos y capacidades”, concluye Zubiria.

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