600 millones de personas enferman cada año por alimentos contaminados
El lavado de manos con al menos 20 segundos puede romper la cadena de
contagio en toda la industria alimentaria

Antes de que un alimento llegue a la mesa, recorre un largo
trayecto: se cultiva, se transporta, se procesa, se cocina y se sirve. Pero hay un elemento
que acompaña cada etapa y que, aunque es invisible, puede definir el desenlace de ese
viaje: las manos.
En el marco del Día Mundial de la Higiene de Manos (5 de mayo), Ecolab, líder global en
soluciones de agua, higiene y prevención de infecciones, subraya la importancia crítica del
lavado de manos para evitar Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) y reducir la
contaminación cruzada en cocinas y espacios de preparación.
Cada año, 600 millones de personas enferman por consumir alimentos contaminados y
420,000 mueren a causa de estas infecciones, según la Organización Mundial de la Salud
(OMS) 1 . La prevención comienza en el primer eslabón: desde la granja hasta el punto de
venta.

Un hábito tan sencillo como lavarse las manos durante al menos 20 segundos reduce de
manera significativa el riesgo de contaminación cruzada con bacterias como Salmonella o
E. coli. 2 “La seguridad alimentaria depende de la disciplina colectiva: productores,
transportistas, cocinas industriales y comercios deben integrar la higiene como parte de sus
protocolos diarios”, señalan Talia Gálvez, Líder de la división Food Retail Services de
Ecolab. Porque en la cadena de suministro, una mano no es solo una mano: es un punto de
contacto constante. Desde el campo hasta la cocina, puede ser puente o barrera.
El consumo de alimentos contaminados puede provocar síntomas que varían de leves a
graves, incluyendo vómitos, diarrea, dolor abdominal y malestares similares a los de la
gripe. Aunque la mayoría de las personas sanas se recupera rápidamente, las ETA pueden
ser graves o incluso mortales, especialmente en poblaciones de alto riesgo como mujeres
embarazadas, niños, adultos mayores y personas con sistemas inmunes debilitados.
“Cada interacción con alimentos representa una oportunidad de proteger o de poner en
riesgo la salud. La diferencia muchas veces se reduce a un hábito tan básico como el
lavado de manos”, señala Talía Gálvez. “La frecuencia y la técnica correcta del lavado de
manos son esenciales para garantizar la seguridad alimentaria y proteger la salud de las
personas.
La líder de la división Food Retail para Ecolab México, destaca algunas prácticas para
fortalecer la seguridad alimentaria en la cadena de suministro y/o estaciones de trabajo:
Producción primaria: estaciones de lavado accesibles en granjas y plantas de
procesamiento.
Logística y transporte: protocolos de higiene para manipuladores y choferes.
Restaurantes y retail: capacitación continua del personal y señalización en áreas
críticas.
Supervisión y cumplimiento: colaboración con autoridades sanitarias y auditorías
periódicas.
La higiene de manos es un punto de control crítico que fortalece la confianza del
consumidor, reduce pérdidas por desperdicio y asegura la competitividad de las empresas
en mercados cada vez más exigentes. Adoptar esta práctica en cada eslabón de la cadena
es invertir en calidad, reputación y salud pública.
En México, la NOM-251-SSA1-2009 establece prácticas de higiene obligatorias para
procesos de alimentos, bebidas y suplementos alimenticios. Incluye requisitos sobre lavado
de manos, limpieza de superficies y capacitación del personal.
“Hablar del lavado de manos correcto es hablar de prevención, eficiencia y sostenibilidad.
Es una de las intervenciones más simples y con mayor impacto en toda la industria”, añade
Talia Gálvez, Líder de la división Food Retail Services de Ecolab.
Ecolab contribuye a la higiene de más de 50 mil millones de manos cada año en hospitales,
restaurantes y plantas de producción alimentaria en todo el mundo, bajo un principio clave:
la seguridad alimentaria comienza mucho antes del plato.

