En el corazón de la selva yucateca, en un Santuario de 152 hectáreas y cenotes sagrados, se
erige “The Trillium by Awakening”, una de las villas más bellas del mundo, que desafía las
normas de la arquitectura tradicional. Su historia no es la de un proyecto diseñado por una
firma de arquitectura de renombre; sino la de una visión nacida de la pasión y la
perseverancia de una pareja emprendedora.

Esta historia comienza hace más de una década, cuando Martín Löffler y Adriana Chardi,
cofundadores de Awakening Experiencias, soñaron con crear un concepto hotelero donde el
bienestar y la conexión con la naturaleza fueran el eje central para ofrecer experiencias de
Desarrollo Personal. Durante años, trabajaron incansablemente para materializar este sueño,
sin embargo, a lo largo del proceso, han experimentado varias pérdidas significativas,
incluyendo terrenos y el diseño de su primer concepto arquitectónico: los Capullos
Humanos; una experiencia que los llevó a una profunda reflexión.
De la crisis nació una nueva visión: en lugar de un capullo cerrado, símbolo de
transformación y oscuridad, eligieron una flor abierta, reflejo de expansión, renacimiento y
plenitud.

Junto con los arquitectos Fernando Artigas y Jorge Brea, el concepto de Trillium tomó
forma como una obra maestra que trasciende la arquitectura tradicional. Su experiencia y
visión fueron fundamentales para dar vida a la idea de una flor abierta, un espacio que no
solo dialoga con la selva, sino que la integra en cada detalle. La combinación de su talento,
aunado a la determinación de Martín y Adriana, dio como resultado la creación de un
diseño conceptual extraordinario, que no solo destaca por su estética orgánica y fluidez
espacial, sino por ser una obra viva, profundamente conectada con el entorno y el propósito
de Awakening Experiencias.

Determinaron el concepto, pero el camino hacia su construcción no fue sencillo. Tras
descartar una propuesta arquitectónica basada en acero y concreto —materiales que no se
alineaban con la esencia de sostenibilidad y armonía con la selva—, Martin y Adriana
buscaron incansablemente una solución que hiciera justicia a su visión. Varios arquitectos
dejaron su huella en el proceso, pero la verdadera construcción del Trillium tomó forma
gracias al talento de Felipe Alejandro de la Cruz; arquitecto que dirigió la construcción y
estructura en bambú.
Sin embargo, la pieza clave de esta obra monumental no fue un despacho de arquitectos,
sino un hombre que, día y noche, con pasión y entrega, convirtió este sueño en realidad:
Martín Löffler.
Martín no solo supervisó la obra, sino que la vivió. Desde coordinar y dirigir las
instalaciones, la ingeniería estructural hasta los sistemas de energía solar, tratamiento de
agua, diseño de albercas y cada detalle que hizo del Trillium un espacio habitable y
autosuficiente, fue él, quien integró cada pieza del rompecabezas. Pero esta obra no hubiera
sido posible sin las manos incansables de los artesanos de Yucatán y Chiapas, quienes, bajo
la dirección de Alejandro y Martín, levantaron piedra por piedra esta obra artesanal hecha a
mano. Muchos de ellos llegaron con pocos conocimientos de construcción y, a lo largo del
proceso, se convirtieron en verdaderos expertos de su oficio, esculpiendo con paciencia y
maestría cada detalle del Trillium.
El Trillium no es solo una obra arquitectónica; es un testimonio vivo de resiliencia,
propósito y respeto por la naturaleza. Es la historia de una pareja que decidió florecer en
lugar de rendirse. De una comunidad de artesanos que transformó su talento en legado, y de
un espacio que hoy se alza como una de las villas más bellas, únicas y sostenibles del
mundo.

Método de construcción
El Trillium fue erigido utilizando materiales sostenibles seleccionados cuidadosamente para
integrarse con su entorno natural:
Bambú: Representa flexibilidad y resiliencia, y constituye la estructura principal.
Chukum: Una resina tradicional maya que aporta un acabado suave y duradero.
Concreto: Proporciona estabilidad.
Piedra volcánica: Agrega un toque estético y regula la temperatura.
Cada etapa de la construcción se realizó a mano, utilizando herramientas artesanales y
técnicas tradicionales. Este enfoque humano redujo al mínimo el impacto ambiental,
mientras celebra la dedicación y el talento de sus creadores.
Diseño interior
Concebido por Adriana Chardi y Martín Löffler, el diseño interior de Awakening fusiona
simplicidad, elegancia e integración con la naturaleza. Ventanas de piso a techo, protegidas
con mallas finas, disuelven los límites entre el interior y el exterior, permitiendo que la
brisa, el canto de los pájaros y los aromas de la selva se perciban sutilmente.
Los juegos de luz y sombra naturales crean un ambiente dinámico y envolvente, mientras
que los detalles de arte mexicano plasmados en la decoración, añaden carácter y
autenticidad. Para completar la experiencia, se emplean blancos de alta calidad, aportando
una sensación de confort y sofisticación en cada rincón. Awakening Trillium no es solo un
lugar, es una experiencia y un homenaje a la capacidad humana de renacer y crear belleza
en armonía con la vida.

Sobre Awakening Experiencias
Awakening Experiencias es una organización comprometida con la transformación personal, el diseño
consciente y la creación de experiencias únicas que inspiran conexión y evolución. Con una propuesta que
combina la simplicidad del lujo y la inmersión en la naturaleza, Awakening ofrece tres espacios exclusivos
diseñados para ofrecer hospitalidad cálida, auténtica y personalizada.
El Santuario de Awakening – En la selva con cenotes y 10 habitaciones.
Casa Awakening – Una Villa de 7 habitaciones frente al mar.
La Casona by Awakening – Casa Antigua, 3 habitaciones en el centro de El Cuyo.
A través de sus espacios, Awakening Experiencias diseña y facilita retiros, ceremonias, eventos privados y
experiencias transformadoras adaptadas para individuos, parejas y grupos, brindando escenarios donde la
inspiración, la conexión y el propósito se entrelazan de manera única.

